Un día el maestro del taller de teatro para principiantes propuso un ejercicio: uno al centro tendría que escuchar los insultos, y ver los rostros insultantes de sus compañeros sin inmutarse; todos seríamos el discípulo oprobiado e insultadores en diferentes tiempos, según nos tocara al deseo del maestro. Creo que fui el primero en escucharlos. Mis compañeros —que no eran más de cinco o seis— me rodearon iniciando la gala de sus dotes, echando mano de todo lo imaginario y lo cierto de mí; ¡no me importaba!: permanecía imperturbable —no conseguirán inquietarme, me dije—. Pero empecé a fijarme en uno: él no era un alumno notable, aunque en ese momento empecé a dudar de mi opinión, porque todo lo que decía me lastimaba; empecé a comparar sus insultos con los de los demás, y no tardé en caer en cuenta de que eran tan poco ingeniosos los suyos, a lo más variantes de lo dicho por los otros; entonces me dije que efectivamente él era un notable alumno: debía ser su actitud, o los mismos conceptos con diferentes pero justas palabras, o las mismas palabras en un orden distinto pero exacto, lo que me hacía perder la traza del ejercicio, y afligirme íntimamente; pero pronto descubrí que su actitud no era sino vacilante y distraída, por robar palabras que repetía en una secuencia casi intocada —decía: lo otro y esto; en vez de: esto y lo otro—, y que su rostro y su cuerpo no daban muestra de intención, ni guardaban relación con lo opinado: él no sólo no era un alumno notable, sino que además casi ni podía alcanzarse a decir que fuera uno común; y todavía así, sabiéndole tan incapaz, tan manifiestamente mediocre en comparación al todo del grupo, de cualquier manera seguía vulnerándome, pareciéndome, cada vez, e inexorablemente, más cruel.
Cuando todos terminaron de exponerse a las intentonas ofensivas del resto, el maestro pidió que expresáramos nuestras impresiones. Uno a uno mis compañeros dijeron sus muy acostumbrados comentarios; yo levanté el índice más próximo y apunté a aquél, al único que logró herirme, y le dije: Te amo.
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