La escritura de los diarios es muy tramposa, muy pronto inventamos cosas que no existen de veras, deseamos vivir situaciones sorprendentes pero eso, bien lo sabemos, no es así. He aquí el gran secreto: la vida es más simple y mucho más hermosa de lo que aparenta a primera vista.
Alejandro A. Ramírez
¡No me importa! Todavía soy un niño necio: enternézcanse. Y quiero apresurar mi propio parlamento… Decir, por ejemplo:
No quise esperar por volver del pueblo. Enfrenté a la puesta de sol aquello viejo que mi madre anunció, al adquirirlo, como un carro nuevo. El vidrio frontal, lleno de salpicaduras, era una sola lámina de oro con pequeños diamantes servidos. Intuí la dirección siempre: a partir de la diagonal amarilla de la carretera, que pasaba suavemente a mi izquierda.
Jamás vi lo que sucedió afuera, delante mío. Algunas veces sentía el aleteo de las llantas traseras mientras pensaba “Qué a gusto vuelo”.
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