Cuántos zopilotitos,
baiburines, corucos,
cuántos siboris
bajan por el arroyo
transparente, casi azul.
cuántos papalotes
de larga cola
dejamos volar
por el aire,
cuántos telegramas
mandamos por el hilo
a descampado,
cuánto amor
no nos agujeteó
los ojos,
cuánto silbar
del viento, cuánto, cuánto,
cuánto
estar naciendo
de por sí,
pequeño.
Alonso Vidal
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